Thomas Campbell




                       




                                                                                             CONOZCA NUESTRA DECLARACION DE FE
 
 

  La Iglesia tiene un solo fundador: Cristo. En el Evangelio escrito por San Mateo el Señor dice al apóstol Pedro: “Sobre esta roca edificaré mi Iglesia” (16:18). Cuando Jesús muere a la edad de 33 años la Iglesia primitiva estaba formada por una comunidad de 500 personas (1ª Corintios 15:6). Antes de regresar al cielo IV, lugar de donde vino, con todo el dolor de su corazón, corazón de hombre y de Dios, predijo la apostasía de la Iglesia que había fundado pagando un precio de sangre y de muerte (véase el capítulo 24 de San Mateo). Ocurrió tal como Él lo anticipó. La apostasía de la Iglesia se inicia poco después de su muerte y adquiere carácter oficial durante la primera mitad del siglo, con el desdichado Edicto del emperador romano Constantino. Durante la Edad Media, con la caída de Constantinopla y el descubrimiento de América, se añaden a la Iglesia credos, dogmas y doctrinas que la hacen irreconocible.

Nunca faltaron hombres y movimientos que se propusieron restaurar la Iglesia a sus fuentes primitivas. Surgen reformadores en Italia, Francia, Suiza y en algunos países escandinavos. El movimiento que más éxito tuvo fue la Reforma llevada a cabo por Martín Lutero en Alemania a principios del siglo XVI.
Pero la Reforma nunca logró sus objetivos en el plano doctrinal. Tampoco en el espiritual.

En 1763 nace en Escocia Thomas Campbell. Hombre erudito, conocedor a fondo de los idiomas hebreo y griego, doctor en Filosofía y en Teología, pastor de prestigio en la Iglesia presbiteriana, sufría al ver lo alejadas que estaban las denominaciones evangélicas de la Iglesia del Nuevo Testamento. Fue llamado a Estados Unidos para liderar un movimiento de reforma. Hacia el año 1800, contando ya con un grupo de hombres y mujeres que sentían igual que él, funda el Movimiento de Restauración. Reforma y Restauración no son coincidentes. Hay mucha distancia entre ellos. La Reforma quería cambiar a la Iglesia católica desde dentro, desde el mismo Vaticano. La Restauración sólo pretendía que los cristianos, todos, prescindieran de las doctrinas añadidas y regresaran al Cristianismo del primer siglo.

El Movimiento de Restauración se extendió rápidamente por todo el territorio de Estados Unidos. Veinte años después ya contaba con medio millón de seguidores. Las congregaciones que se formaban adoptaban todas el mismo nombre: Iglesia de Cristo, basándose en el texto de San Pablo en su epístola a los Romanos: “Os saludan todas las Iglesias de Cristo” (16:16).  Actualmente, las Iglesias de Cristo están implantadas en 163 países de los cinco continentes.

En diciembre 1964 cinco líderes cristianos, todos ellos españoles, se reunieron en Sevilla para establecer en nuestro país el Movimiento de Restauración. Actualmente existen congregaciones de las Iglesias de Cristo en distintos lugares de nuestra geografía. Este ministerio eclesiástico no es el único. El Movimiento de Restauración en España ha colaborado de forma eficaz junto a otras familias denominacionales en promover el actual clima de libertad religiosa; mantiene centros para el tratamiento de la drogadicción; un amplio programa de ayuda social; transmite la doctrina de Cristo a través de 16 emisoras de radio en el territorio nacional y, desde su instauración en España, ha concedido especial importancia a la literatura, con la publicación de revistas, libros, folletos, etc.

El credo de la Iglesia de Cristo puede resumirse en esta frase: "Hablar donde la Biblia habla y callar donde la Biblia calla"  Una exposición más detallada de nuestras creencias puede resumirse en la siguiente:

 

           DECLARACION DE FE DE LAS IGLESIAS DE CRISTO EN ESPAÑA

 

§  Creemos en la existencia de Dios, eterno, infinito, sin principio ni fin.

§  En la plena divinidad de Cristo.

§  En la divinidad del Espíritu Santo.

§  En la revelación de Dios en tres personas distintas, Padre, Hijo y Espíritu Santo, en igualdad de esencia y con funciones diferentes.

§   En la inspiración total de la Biblia, desde Génesis a Apocalipsis.

§  En la creación natural, animal y humana por parte de Dios en seis períodos de tiempo, siendo cada acto creativo directo e independiente.

§  En la inocencia original del ser humano, que se mantuvo hasta el momento de la caída.

§  En la exculpación del recién nacido. El niño no hereda el pecado original. Cristo dijo que de ellos, es el reino de

    los cielos. Si bien en su naturaleza está el gérmen del pecado, que se desarrolla cuando es dueño de su voluntad.

§  En la condenación del hombre que en su estado natural ha desarrollado las potencias del pecado y permanece alejado de la Gracia de Dios.

§  En el deseo expreso de Dios de que todos los hombres sean salvos y lleguen al conocimiento de la Verdad divina.

§  En la encarnación de Cristo con fines redentores, para tender un puente de comprensión entre el cielo y la tierra.

§  En la concepción inmaculada de Cristo en el vientre de la Virgen María, quien engendró por obra del Espíritu Santo.

§  En la vida perfecta de Cristo en la tierra, cuya existencia se desarrolló sin haber cometido un solo pecado.

§  En los padecimientos, muerte, resurrección y ascensión de Cristo, todo ello a fin de redimir a la raza humana.

§  En el sacrificio de Cristo, con plena suficiencia en sí mismo para la salvación del pecador.

§  En el plan divino para la salvación del hombre, consistente en la fe, el arrepentimiento, la confesión y el bautismo por inmersión.

§  En el gobierno congregacional de la Iglesia, con independencia de las congregaciones, gobernadas por los oficiales elegidos a nivel local.

§  En el culto a Dios durante el primer día de la semana, que consta de cánticos, oraciones, ofrenda, conmemoración de la última cena celebrada por Cristo y exposición de la Biblia.

§  En la segunda venida de Cristo en gloria.

§  En la resurrección y transformación de todos los muertos.

§  En el arrebatamiento de la Iglesia para recibir al Señor en el aire.

§  En la inmortalidad del alma.

§  En el gran juicio de Dios en la eternidad.

§  En los estados eternos de cielo e infierno, salvación y condenación.

§  En la unidad de todos los cristianos bajo la única autoridad de Cristo y la restauración de la Iglesia a su primitiva doctrina novotestamentaria.